Lo más importante antes de realizar alguna intervención a los sistemas oleohidráulicos, es cumplir fielmente las normas de seguridad y utilizar los elementos de protección personal adecuados para este trabajo.
Las tuberías son los conductos a través de las cuales fluye el aceite que es el medio transmisor de potencia, hacia los diferentes componentes del sistema oleohidráulico.
Las tuberías en los sistemas oleohidráulicos, se dividen en dos grupos: las tuberías rígidas y las tuberías flexibles.
Las tuberías rígidas son de acero sin soldadura, estirado en frío y con la aplicación posterior de un tratamiento térmico, no se recomiendan en galvanizado debido a que dentro de su composición química posee zinc el cual reacciona con algunos aditivos del aceite, tampoco se recomiendan las tuberías de cobre porque también reacciona con el aceite y por la temperatura endurece el cobre y lo fragiliza con lo que sumado a las vibraciones propias del trabajo del sistema oleohidráulico, genera fisuras y por ellas fugas.
La unión de las tuberías rígidas se hacen tanto soldando bridas y también por medio de racores. Hay varias normas para las roscas de los racores por lo que se debe poner mucha atención para no tratar de unir tuberías con diferentes roscas aplicando exceso de fuerza porque de esta manera dañan las roscas y no se garantiza la estanqueidad que es muy importante.
Cuando las tuberías tienen gran longitud, se deben apoyar en soportes con abrazaderas o bridas para que no se vayan a producir fugas externas por la falla en alguna unión. En las instalaciones oleohidráulicas donde sea necesario realizar curvaturas a las tuberías, estas se deben hacer cumpliendo las especificaciones de norma técnica, para evitar fallas. Hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones es preferible realizar una buena curvatura que utilizar un racor en ángulo recto. Para absorber los efectos de la dilatación, es aconsejable utilizar por lo menos un codo.
El espesor de la pared de la tubería rígida depende del valor de la presión de trabajo.
Las tuberías flexibles son las conocidas mangueras que absorben las pulsaciones y los golpes de presión que se generan cuando el sistema oleohidráulico está trabajando, además una ventaja apreciable es que permite la conexión de un punto fijo a un punto móvil.
Las mangueras están construidas por capas de elastómeros y mallas trenzadas de acero, el número de capas depende de la presión de trabajo que deban soportar. Cuando se conecten las mangueras se debe evitar torsionarlas y del mismo modo evitarse que queden muy tensas y estranguladas, debido a que esto además de generar pérdidas de potencia hidráulica, reduce su vida útil, por lo tanto las mangueras deben quedar conectadas con una holgura razonable para que puedan absorber las pulsaciones.
Para unir las mangueras se deben utilizar los racores que están fabricados con diferentes normas, por lo que se recomienda verificar y asegurar que los racores a unir deben cumplir la misma norma, los racores son conectados a las mangueras mediante un proceso de grafado, también es muy frecuente que se utilicen los acoples rápidos. Cuando la conexión de las mangueras requiera realizar curvas, se deben seguir las recomendaciones normativas para evitar fallas.
Las variables a tener en cuenta para seleccionar el tamaño de las tuberías, son el diámetro interno (en función de la velocidad y el caudal), la presión de trabajo (que debe ser igual a la cuarta parte de la presión de rotura) y la compatibilidad con la naturaleza del fluido a conducir.